La historia de Burkina Faso tiene sus raíces en los reinos Mossi (como el de Uagadugú y Yatenga), que desde el siglo XI establecieron un sistema político y militar tan sólido que lograron resistir las expansiones de los grandes imperios de Malí y Songhai. Sin embargo, a finales del siglo XIX, la región fue fragmentada y convertida en protectorado por Francia. En 1919 se constituyó formalmente como la colonia del Alto Volta, aunque fue disuelta y repartida entre países vecinos en 1932, para ser reconstituida nuevamente en 1947 tras la presión de las élites locales.
Tras obtener la independencia en 1960, bajo la presidencia de Maurice Yaméogo, el país entró en un ciclo de inestabilidad con sucesivos golpes de Estado (1966, 1980, 1982). El cambio más radical llegó en 1983 con el ascenso de Thomas Sankara. Su gobierno impulsó una transformación social profunda: nacionalizó tierras, promovió la alfabetización masiva, prohibió la mutilación genital femenina y cambió el nombre del país en 1984 a Burkina Faso ("Tierra de los hombres íntegros").
Tras el asesinato de Sankara en 1987, Blaise Compaoré asumió el poder y gobernó durante 27 años con un estilo más conservador y cercano a Occidente, hasta que una insurrección popular en 2014 lo obligó a dimitir. Desde 2015, el país ha enfrentado una crisis de seguridad sin precedentes debido al avance de grupos insurgentes en la región del Sahel, lo que derivó en nuevos golpes de Estado en 2022, liderados por militares que buscan restaurar la soberanía territorial.
(Fotografía de Luis Dafos)
El escudo de Burkina Faso refleja las transformaciones políticas del país desde su independencia en 1960. Durante el periodo de la República del Alto Volta (1958-1984), el escudo original incluía un blasón azul con las iniciales "RHV" y el lema "Unidad-Trabajo-Justicia". En 1984, bajo la presidencia revolucionaria de Thomas Sankara, el país cambió su nombre y adoptó un escudo de corte marxista que mostraba un fusil AK-47 y un azadón cruzados dentro de una rueda dentada, simbolizando la lucha armada y la producción. Tras la caída del regimen socialista, se adoptó el diseño actual. el cual suavizó la estética revolucionaria. La Constitución de 1991 define en su artículo 34 que los símbolos de la nación (incluyendo el escudo) deben ser determinados y protegidos por una ley específica que detalle su composición y significado, el escudo de armas es uno de los símbolos sagrados de la nación, junto con el himno Di-Taa-Niyè y la bandera. El diseño actual fue formalmente establecido mediante la Ley N° 020/97/II/AN, aprobada por la Asamblea Nacional el 1 de agosto de 1997.
Gran mezquita de Bobo-Dioulasso
(Fotografía de https://www.bbc.com/news)
Lleva en la parte superior, sobre una bandera plateada, el nombre del país: “BURKINA FASO”; en el centro un escudo con dos bandas horizontales que llevan el emblema nacional y superpuesto sobre dos lanzas cruzadas; dos caballos plateados verticales que sostienen el escudo a cada lado; En la punta, un libro abierto; debajo, dos tallos de mijo con tres pares de hojas verdes en forma de media luna desde abajo y equidistantes de la vertical que pasa por los puntos del escudo y la rama superior de la estrella del emblema cruzada y conectada en su base por una llama que lleva el lema del país en francés "Patria o muerte, venceremos". En la versión oficial de la presidencia del país, esta frase está cambiada por "La Patria o la Muerte, nosotros venceremos" en francés.
Gran mezquita de Bobo-Dioulasso
Los dos sementales simbolizan la nobleza del pueblo burkinés; su postura refleja su forma de actuar y su disposición, así como la necesidad e importancia de la unidad que fortalece al pueblo. El emblema simboliza la protección de la nación y el amor a la patria; un escudo contra los peligros, un baluarte contra toda agresión, que garantiza la seguridad del Estado. Las lanzas simbolizan la determinación de los hijos de Burkina Faso de defender su patria y representan a los guerreros soninke (un pueblo del Imperio de Ghana, ubicado en lo que hoy es Burkina Faso); su posición cruzada refleja la vigilancia y la valentía de este pueblo. El libro abierto simboliza la búsqueda del conocimiento y la educación, factores de progreso y desarrollo. Las espigas de mijo simbolizan la aspiración a la autosuficiencia alimentaria y la abundancia.