La República Argentina -nombre oficial del país que literalmente significa "República del Plata"- está ubicado en el extremo sur y sudeste de América del Sur, siendo el segundo territorio más grande de América del Sur, cuarto en toda América y el octavo en extensión de la Tierra con una superficie de 2.780.400 km2 y una población actual aproximada de 46.500.000 habitantes. Está organizada como un Estado federal descentralizado integrado por 23 provincias y una ciudad autónoma que es la capital federal, autogobernadas con constitución, fuerzas de seguridad propias y que garantizan la autonomía de sus municipios. Su orografía destaca por la cordillera de los Andes al oeste, con cumbres como el Aconcagua de 6.962 m s. n. m., contrastando con la Laguna del Carbón a 105 m bajo el nivel del mar. La hidrografía cuenta con un litoral de 4.725 km y se organiza en grandes sistemas como la Cuenca del Plata, que abarca más de un tercio del territorio, además de cuencas endorreicas. Tiene una enorme variedad climática, mientras que el norte se caracteriza por temperaturas elevadas y climas tropicales o subtropicales; el centro presenta un clima templado ideal para la agricultura; hacia el oeste, la cordillera impone condiciones de aridez y frío de montaña; mientras que el sur patagónico se define por sus bajas temperaturas, vientos intensos y nevadas frecuentes. El país alberga 18 ecorregiones, como la Selva Paranaense, el Chaco Seco, la Pampa y la Estepa Patagónica, que reflejan una diversidad climática causada por una amplitud latitudinal superior a los 30°. La economía argentina es la segunda más desarrollada de Sudamérica. Se apoya en sectores dinámicos como la agroindustria, la minería de litio, la energía y los servicios profesionales exportadores.
(Fotografía de propio registro)
La bandera fue creada por el General Manuel Belgrano el 27 de febrero de 1812, en el poblado de la Capilla del Rosario, Pago de los Arroyos, hoy ciudad de Rosario, inspirándose en los colores de la escarapela nacional para identificar a sus tropas en las guerras de independencia del siglo XIX. Tras la declaración de independencia el 9 de julio de 1816, la bandera azul celeste y blanca fue adoptada como símbolo por el Congreso por iniciativa del diputado Juan José Paso, el 20 de julio de 1816, unificando finalmente los estandartes del ejército patriota; el Congreso le agregó el sol el 25 de febrero de 1818 para distinguir la bandera de guerra.
(Fotografía de propio registro)
La normativa actual se apoya en hitos legales clave, como cuando en 1938 el Congreso Nacional sancionó la Ley 12.361 fijando el 20 de junio como Día de la Bandera, mientras que la Ley 23.208 de 1985 estableció el derecho de uso como Bandera Oficial de la Nación para el Gobierno nacional, los gobiernos provinciales, el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las municipalidades y comunas, las reparticiones oficiales, los particulares y las instituciones civiles. Posteriormente, el Decreto 1.584/2.010 estableció el carácter inamovible de la conmemoración del 20 de junio en recuerdo del paso a la inmortalidad del General Manuel Belgrano, y con motivo de las celebraciones del bicentenario, el Decreto 1.650/2.010 fijó sus medidas, características de la tela, colores y accesorios, vale decir, los parámetros a los que debe adecuarse todo ejemplar de uso oficial.
(Fotografía de propio registro)
La Bandera Oficial de la Nación tiene sus colores distribuidos en tres fajas horizontales, dos celestes y una blanca en el medio, en cuyo centro exhibe un sol en color oro de 32 rayos flamígeros y rectos alternados, que reproduce el que fuera grabado en la primera moneda argentina. Según la reglamentación vigente, los colores oficiales son el cerúleo para las franjas superior e inferior, el blanco para la franja central, el amarillo dorado para el sol, y el castaño para los detalles oscuros en el rostro del sol, manteniendo proporciones de 9,0 metros de ancho por 14,0 metros de largo en textiles específicos.
El simbolismo de la enseña patria refleja la identidad gestada desde el siglo XVIII, donde el azul celeste y el blanco representan tradicionalmente el cielo o los colores de la Casa de Borbón y la Virgen María, otorgando un sentido de unidad y pureza. El Sol de Mayo, ubicado en el centro, simboliza al dios del sol incaico Inti, marcando el amanecer de una nueva nación tras la Revolución de Mayo, mientras que sus 32 rayos representan la fuerza vital y la soberanía del pueblo argentino sobre su territorio.




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