La historia de San Alberto comenzó formalmente en el año 1861, en pleno siglo XIX, cuando el misionero francocanadiense Albert Lacombe fundó una pequeña capilla de troncos en la colina norte del río Sturgeon, estableciendo la que se convertiría en la comunidad agrícola no fortificada más antigua de toda la provincia de Alberta. Este asentamiento original sanalbertense estuvo constituido principalmente por unas 20 familias del pueblo indígena metis y colonos francófonos que se sintieron atraídos por la fertilidad de sus tierras para la labranza. La pequeña misión católica prosperó con rapidez y se transformó en un núcleo central para la congregación de los oblatos, llegando a albergar la primera escuela formal del área en 1863 con el apoyo de las monjas grises. A medida que avanzaba la colonización de la región, la localidad modificó su estatus institucional al ser incorporada formalmente como un pueblo en el año 1899, logrando posteriormente la categoría oficial de villa en 1904. El gran impulso de conectividad regional se consolidó en el año 1906 con la llegada de las vías férreas operadas por la compañía Canadian Northern Railway, lo que facilitó el transporte de mercancías. La comunidad mantuvo un crecimiento demográfico sostenido a lo largo del siglo XX, lo que derivó en que fuera proclamada oficialmente con el rango de ciudad en el año 1977. Durante la década de 1980, la expansión de los límites municipales de la capital provincial colindante absorbió las tierras de cultivo intermedias, posicionando a este antiguo enclave histórico de manera inmediatamente adyacente al gran núcleo urbano central.
La bandera de la ciudad de San Alberto, administrada bajo las directrices de su concejo municipal, fue seleccionada directamente por los residentes de esta comunidad canadiense mediante una votación oficial y posteriormente aprobada de forma legal por el órgano legislativo local en el año 1980. La normativa que rige este símbolo se encuentra unificada y minuciosamente detallada dentro de la política sobre emblemas y símbolos de la ciudad, un marco institucional originalmente aprobado bajo la resolución C383-2006 el 17 de enero de 2006 y sometido a sucesivas revisiones técnicas los días 2 de octubre de 2006, 14 de diciembre de 2009, 23 de agosto de 2010, 24 de mayo de 2011, 19 de septiembre de 2011, 19 de febrero de 2013, 20 de octubre de 2014 y 21 de enero de 2019 bajo el código institucional AR-19-003.
Esta insignia sanalbertense se define morfológicamente por un diseño de carácter abstracto que se compone visualmente de tres colores fundamentales, los cuales son el rojo, el blanco y el azul, configurados de modo tal que integran de forma explícita el escudo de armas local en su estructura. Los pines oficiales de la bandera que se distribuyen de forma protocolaria exhiben el logotipo estilizado de la ciudad posicionado directamente sobre el emblema textil, garantizando así su cohesión corporativa. En cuanto a sus dimensiones y proporciones oficiales para la fabricación e izado formal, estas siguen los criterios estandarizados que se aplican con regularidad para los pabellones de las corporaciones locales de la región de Alberta, presentando una proporción de 1:2.
El simbolismo de los componentes cromáticos y geométricos de este pabellón tiene una profunda carga histórica y demográfica, ya que la combinación del azul y el blanco recupera las tonalidades de Quebec para honrar de manera directa a los primeros pobladores francófonos y al pueblo metis, quienes establecieron los cimientos originales del asentamiento. Por otra parte, la presencia conjunta del rojo, el blanco y el azul representa los colores tradicionales de Gran Bretaña, incorporados con el fin de simbolizar la contribución histórica de los numerosos ciudadanos anglófonos que impulsaron la expansión y el desarrollo cultural de la comunidad. Finalmente, la inserción del escudo en la composición textil sintetiza los elementos esenciales del entorno natural y del legado de la comunidad, uniendo la herencia de los pioneros francófonos, indígenas y británicos bajo una sola identidad visual.