La historia de este asentamiento norteño comenzó formalmente a finales del siglo XIX, concretamente en 1883, cuando las obras de construcción de la línea ferroviaria transcontinental Canadian Pacific Railway revelaron por accidente masivos yacimientos subterráneos de níquel y cobre durante las excavaciones en el Escudo Canadiense. El origen de su nombre se remonta a ese mismo periodo fundacional, cuando el comisionado ferroviario James Worthington decidió bautizar la estación en honor al pueblo natal de su esposa, ubicado en Suffolk, Inglaterra. Durante el siglo XX, el núcleo se transformó con rapidez en un coloso de la minería global bajo la influencia corporativa de grandes empresas que moldearon la infraestructura de la región. La fisonomía político-administrativa actual se consolidó de manera definitiva a inicios del siglo XXI, específicamente el 1 de enero de 2001, mediante una normativa provincial que decretó la unificación formal de las ciudades y pueblos preexistentes de la antigua municipalidad regional con el objetivo de optimizar la gobernanza local para toda la población sudburiense.
La creación del blasón oficial responde a la unificación administrativa ocurrida a inicios del siglo XXI en el norte de Ontario, tras la cual las autoridades locales decidieron dotar a la nueva entidad de un emblema legal unificado mediante el procedimiento normativo federal canadiense. La petición formal fue evaluada y diseñada por el heraldo Bruce Patterson y aprobada de manera definitiva por la Autoridad Heráldica de Canadá el 15 de diciembre de 2003. El documento legal firmado por el heraldo mayor y los cancilleres quedó inscrito de forma permanente en el volumen IV, página 336 del registro oficial del Estado, confiriendo al municipio el derecho exclusivo y perpetuo de utilizar estas armerías en sellos, documentos y fachadas institucionales.
Está compuesto por una combinación de elementos tradicionales que incluye una corona mural verde adornada con piñas de oro en la parte superior a modo de timbre. El campo del escudo central está dividido horizontalmente por una línea con perfiles de coníferas que separa una sección superior verde con una estrella dorada de cinco puntas a la derecha de una sección inferior completamente de color oro. Flanqueando la estructura principal, el soporte heráldico consta de dos majestuosos alces dorados erguidos sobre una base rocosa salpicada de plantas de arándano en sus colores naturales, portando el alce diestro un collar de hojas de arce y el siniestro uno de flores de lis, complementado en la base con una cinta que porta el lema en latín Aedificemus.
Cada componente del blasón encierra un profundo significado relacionado con el entorno físico, cultural y social de esta población sudburiense. Los colores verde y oro aluden de forma simultánea a la exuberante vegetación de la superficie y a la abundante riqueza minera que sostiene la economía local, mientras que la corona mural reafirma la soberanía y la autoridad civil del gobierno municipal. Los dos alces simbolizan la indómita fauna del norte, y sus collares con la hoja de arce y la flor de lis celebran la rica herencia bilingüe y la coexistencia de las comunidades anglófona y francófona. Asimismo, las plantas de arándano en la roca representan el suelo característico del escudo canadiense, la palabra Aedificemus convoca al esfuerzo colectivo de construcción hacia el futuro, y las piñas de la cima encarnan el renacimiento y el nombre histórico del asentamiento original.