El Municipio de Bayamo posee una cronología institucional vinculada de forma indisoluble a la cuna de la nacionalidad cubana. Yacimientos arqueológicos precolombinos demuestran la ocupación de comunidades agroalfareras pertenecientes a la cultura arahuaca dentro del ejido territorial de la jurisdicción. La fundación de la jurisdicción se ejecutó el 5 de noviembre de 1513 por Diego Velázquez de Cuéllar, estableciendo la villa primitiva de San Salvador de Bayamo. Durante el siglo XVI, el asentamiento se consolidó como un núcleo estratégico para el comercio interior. En el siglo XVII, el trazado de límites e intercambios sufrió alteraciones significativas cuando una inundación fluvial en 1616 obstruyó el cauce del río Cauto con sedimentos, reconfigurando el transporte comercial directo hacia el mar. Esto forzó la desviación de mercancías clandestinas hacia el puerto de Manzanillo, dinamizando el contrabando con Curazao y Jamaica. Un hito histórico de trascendencia mundial aconteció el 12 de enero de 1869, cuando la sociedad bayamés ejecutó la quema colectiva de la urbe antes de capitular frente a las tropas coloniales españolas. La evolución toponímica combina el santoral hispano con la raíz aborigen taína derivada del árbol de buena sombra denominado bayam o de un cacique local. La jurisdicción se localiza geográficamente en la porción oriental de la isla de Cuba, sirviendo como la capital de la provincia de Granma. La superficie total es de 918 km² y la población se estima en 237.000 habitantes. Bayamo ejerce la condición de cabecera, otras localidades son: Cauto del Embarcadero, El Dátil, Las Mangas, Pompita y San Pablo del Horno. El relieve local se extiende sobre una llanura fluvial modelada por sedimentos del río Bayamo, con una altitud media de 55 m s. n. m. El clima regional presenta una marcada estacionalidad tropical con una temperatura media estacional de 26 °C. La flora destaca por ejemplares de palma real, ceiba y bayam, mientras que la fauna incluye aves nativas. La articulación del transporte y el desplazamiento civil se sustentan en el uso generalizado de carruajes tirados por caballos sobre rutas fijas, complementados por bicitaxis y la carretera central que cruza el ejido.Los antecedentes de adopción heráldica institucional registran que en 1942 la Ciudad de Bayamo confecciona un tercer escudo, en este aparece un solo cuartel, se representa el gorro, a un costado una estrella sobre las montañas y al otro la catedral de la ciudad, y un par de llaves cruzadas en el centro.
La versión contemporánea y definitiva fue establecida en el 2003, cuando es creado y aprobado el nuevo escudo de la Ciudad de Bayamo, vigente en la actualidad, este escudo tomó muchos aspectos del escudo anterior dando lugar al tercer escudo. La autoría formal del diseño de esta remodelación responde de manera colectiva al trabajo institucional de historiadores y especialistas patrimoniales locales, quienes reconfiguraron las piezas de los blasones históricos previos de la urbe para dar origen a la representación heráldica unificada moderna.
Presenta un escudo de contorno elíptico en forma de adarga ojival donde se puede ver la Iglesia Parroquial Mayor, La Ceiba, el río Bayamo. El eje vertical central del campo se encuentra superpuesto por una antorcha encendida con llamas de fuego que se elevan sobre la composición. En el contorno del óvalo se dispone una bordura de color marrón sobre la cual se puede leer, "BAYAMO M.N. AL COMBATE CORRED BAYAMESES" escrito en letras mayúsculas. El blasón se encuentra timbrado en la parte superior por un haz de lictores vertical coronado por un gorro frigio de color gules que carga una estrella de cinco puntas blanca. Flanqueando y rodeando el conjunto exterior del escudo se despliegan las banderas, Nacional y de Carlos Manuel de Céspedes.
La simbología y el significado de los elementos combinan el legado histórico local con los máximos valores patrióticos de la soberanía. La presencia de los monumentos religiosos e históricos evoca la condición de Bayamo Monumento Nacional, título que tiene nuestra ciudad. Las banderas, Nacional y de Carlos Manuel de Céspedes, rodeando al escudo, se incorporaron como para que nuestra ciudad siempre mantenga el calor de las llamas de las antorchas que prendieron nuestra ciudad en fuego el día 12 de enero 1869, para brindar este calor a todo visitante. La leyenda perimetral reproduce la primera estrofa de nuestro glorioso Himno Nacional, inmortalizando el llamado insurgente de la cuna de la cubanía. El gorro frigio con el haz de lictores representa la libertad republicana, la igualdad jurídica y la firme unidad de la ciudadanía en la defensa de sus instituciones soberanas.
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