La historia de este poblado pampeano comenzó a configurarse con firmeza en 1879, cuando Salvador María del Carril adquirió 130.000 ha en la zona, campos que luego de su fallecimiento en 1883 pasaron a manos de sus herederos, quienes donaron una porción de las tierras con el fin de instalar la estación del ferrocarril. Aunque los primeros trabajos formales de mensura, subdivisión de parcelas y el diagramado de calles se iniciaron a principios del siglo XX, se reconoce oficialmente su fecha de fundación el 9 de septiembre de 1897 por ser el día exacto en que arribó la primera formación ferroviaria desde Buenos Aires. Durante los años inmediatos al nacimiento del pueblo se fundaron diversas e importantes instituciones comunitarias, dándole un progresivo impulso urbano a la traza de la planta urbana que se diseñó y aprobó a fines de 1904, permitiendo que en 1905 se delimitaran los lotes para iniciar la venta de parcelas y la construcción de las primeras edificaciones. Previamente subordinada a la órbita de Santa Rosa, la localidad adquirió su esperada autonomía administrativa en 1915 cuando logró establecerse formalmente como una comuna independiente.
El diseño del emblema heráldico fue obra del vecino Carlos Lanfranco, quien también se destacó en la comunidad por ser uno de los socios fundadores del Rotary Club. Tras evaluar los bocetos presentados por el autor, las autoridades comunales procedieron a su aprobación formal y definitiva mediante el dictado de la Ordenanza Nº 14/88 emanada por el Departamento Ejecutivo municipal.
Este emblema se caracteriza por tener forma circular y bordura de plata con forro de oro, trayendo en campo único sobre tapiz de sinople en el corazón un círculo de plata con forro de oro cargado con la figura de un hombre a caballo pasante orientado a la diestra, todo de sable, sobre él un templo griego con 5 columnas de plata y una bandera ondeante en su cima, terciada en faja de azur celeste y plata. Debajo del corazón a la diestra se ubica la imagen de 3 silos de plata y una fábrica de plata y sable, mientras que a la siniestra se incorpora una locomotora a vapor de plata con su chimenea humeante orientada a la diestra. En la punta destaca un monumento de oro y en ambos cantones del jefe, orientados al corazón, se sitúan sendos monolitos de oro. La bordura de plata está cargada en orla superior con un lema toponímico de letras capitales romanas de sable y en la punta un lema de fecha de lo mismo, reposando todo el blasón sobre un gallardete terciado en fajas verticales de azur celeste y plata con un sol naciente de oro con 16 rayos rectos de lo mismo, rodeado a la diestra por una espiga de trigo de oro y a la siniestra de un ramo de laurel foliado de sinople en 7 pares. El todo reposa sobre una gran cartela de plata con filiera de sable de aspecto del escudo español de la segunda mitad del siglo XVIII, manteniendo una estricta simetría en sus componentes y el uso de tintas uniformes para facilitar su reproducción oficial en cualquier soporte de uso público del partido bonaerense lindante.
El hombre representa el destinatario final de todo esfuerzo de gobierno, cultural, social, etc.; a caballo porque éste fue el compañero inseparable desde el nacimiento de nuestra provincia; desde la conquista del desierto hasta los albores actuales del campo, o sea que esté asociado a la idea de trabajo. Lo rodea un reborde amarillo de bronce -metal noble que simboliza la perdurabilidad y permanencia- cuya silueta pertenece a un disco de computación, representativo de la tecnología del futuro que habrá de asegurar el progreso de Catriló y que encierra en su memoria el pasado y el presente, cuyos elementos se hallan dentro del mismo en el extremo inferior derecho de la locomotora a vapor, puntal del desarrollo de la localidad; en su extremo inferior izquierdo, la agroindustria (presente y futuro), coronando ambos en su extremo superior, el templo cívico que represente la autoridad, la justicia y la cultura, valores comunitarios,- Los símbolos descriptos rodeados por la leyenda: "CATRILO - PROVINCIA DE LA PAMPA- 1897-", reposan sobre un gallardete con los colores patrios que reafirman nuestra identidad nacional. Lo flanquean a la izquierda, la espiga del trigo y a la derecha, la rama de laurel, símbolos de la producción y honor.- Por sobre el conjunto, emerge el sol naciente de la libertad y el progreso. Todo esto enmarcado bajo la forma de los antiguos escudos de armas de los conquistadores españoles que vinieron a traer la luz de la civilización y la fe a estas tierras americanas. Los colores elegidos: predomina el verde color de la llanura y emblema tradicional de esperanza. El fondo blanco representa la limpieza de procederes y transparencia de conductas, del pasado, del presente y del futuro. El amarillo de bronce como símbolo de perdurabilidad, inalterabilidad y nobleza; finalmente el azul y blanco de la bandera nacional .





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