22 enero 2024

41. Escudo del Municipio de Oncativo - Provincia de Córdoba - República Argentina

 







A mediados del siglo XVI, el territorio que hoy conforma el Municipio de Oncativo estaba escasamente poblado por las parcialidades trashumantes de los Taluhet, pertenecientes a los Het o "pampas antiguos", y por los Sanavirones, una comunidad con una cultura más avanzada y hábitos sedentarios. Desde el siglo XIV, el control colonial español se consolidó con celeridad debido a que esta zona estratégica integraba el camino real que unificaba Buenos Aires con Córdoba, circunstancia que incentivó el progresivo asentamiento de pobladores gauchos. El nombre de la localidad apareció registrado por primera vez en 1822 para designar formalmente a la posta del lugar, un sitio histórico clave cerca del cual, el 25 de febrero de 1830, se libró la célebre Batalla de Oncativo, contienda militar en la que las tropas unitarias comandadas por José María Paz vencieron a las fuerzas federales que respondían al caudillo Facundo Quiroga. La fundación oficial del pueblo se concretó el 1° de septiembre de 1869, y a partir de la segunda mitad del siglo XIX comenzó a recibir un importante caudal migratorio, compuesto principalmente por españoles e italianos oriundos del Piamonte. Estos colonos fijaron su residencia en las proximidades de la estación de tren del Ferrocarril Central Argentino (actual Ferrocarril Bartolomé Mitre), cuya inauguración el 1° de febrero de 1886 provocó el abandono definitivo de la antigua posta y transformó a ese viejo sector en el pequeño paraje rural de Impira. El desarrollo institucional progresó con la creación de la comisión de fomento municipal el 3 de julio de 1907, hasta que en el año 1925 la localidad obtuvo la declaración oficial de municipio. En la actualidad, el acervo patrimonial y arquitectónico de la comunidad se preserva en edificios emblemáticos como un teatro inaugurado en 1929, diversas fachadas de casonas de principios de siglo XX, y la estructura de 1913 de la primera usina eléctrica local, que constituyó la segunda de toda la provincia. El recorrido histórico de los pobladores también se evidencia en su cementerio centenario dotado de ostentosos panteones de variados estilos, esculturas y su camposanto, así como en los monumentos de las plazas, capillas, un oratorio brocheriano, su dinámico parque industrial, el museo montado en la vieja estación ferroviaria, el Museo de maquinarias agrícolas y gomería Levis Oldani, y un salón que resguarda la réplica del imponente dinosaurio Giganotosaurus Carolinii.


Vista aérea
(Fotografía de https://www.facebook.com/media/set/?set=a.311392321025070&type=3&locale=es_LA)


La historia del blasón municipal se remonta al 18 de noviembre de 1987, fecha en la que se reunió formalmente el jurado técnico encargado de examinar los proyectos presentados en el concurso público para la creación del escudo local. Después de llevar a cabo una exposición exhaustiva de la totalidad de las propuestas y de excluir las piezas que no cumplían con los requisitos de las bases, los evaluadores procedieron a realizar la votación definitiva, resolviendo por unanimidad otorgar el primer premio al proyecto número 5 diseñado por el artista plástico local Miguel Del Boca. Este acto otorgó el respaldo normativo e institucional necesario para instituir el diseño como la representación heráldica oficial de la municipalidad, rescatando los hitos fundamentales de la historia regional.

 

Réplica del Giganotosaurus Carolinii
(Fotografía de https://voydeviaje.lavoz.com.ar/)

El blasón adopta una forma exterior basada linealmente en la estructura tradicional del escudo de la provincia de Córdoba. En la faja del jefe, sobre un tapiz de fondo de oro, se ubican figuras del pasado modeladas en sable y plata sobre una línea convexa de sable, que incluyen un rancho, lanzas y un cañón. La franja central exhibe un edificio con cúpula y ventanas cerradas de azur y sable, rodeado a la siniestra por una línea de sable que remata abajo en una espiga de trigo madura de sable y oro. Los flancos, con extremos enrollados hacia adentro que emulan un pergamino, presentan tapiz de plata a la diestra y de oro a la siniestra, mientras que la faja de la punta muestra a la diestra una rueda de oro con cinco dientes de filete de sable y centro de azur, y en el cantón siniestro de la punta expone un lema toponímico con letras capitales romanas de sable en dos líneas que dice "CIUDAD DE ONCATIVO"


Museo de Oncativo
(Fotografía de https://voydeviaje.lavoz.com.ar/)


El simbolismo heráldico está concebido bajo la metáfora de un documento apergaminado que actúa como testigo de la cálida y amarilla jornada del 25 de febrero de 1830, fecha en la que hombres, lanzas, caballos y cañones protagonizaron la histórica batalla civil en la posta del lugar, lo cual se representa con las armas y el rancho en el jefe. Tras transcurrir las décadas, las llanuras sembradas de muerte renacieron en doradas espigas de trigo y maíz que simbolizan la riqueza de la tierra, elementos que motivaron la forja del hierro y los azules aceros que industrializaron los campos, representados mediante la rueda dentada y el engranaje. Este crecimiento mejoró a la sociedad reflejada en su edificio municipal, el cual encarna el sueño de los hombres que fundaron la localidad, complementándose con el nombre toponímico escrito en letras romanas en la punta, el cual se traduce literalmente del quechua como "arenales enfermizos" por el polvo suspendido, pero cuyo significado real dentro del escudo exalta el orgullo y la pertenencia de los ciudadanos al exclamar Oncativo, mi Ciudad.




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