El escudo guaymallino departamental fue creado originalmente por el escritor y periodista Don Justo López de Gomara a finales del siglo XIX. Con respecto a su marco legal e institucional, el 26 de setiembre de 1895, el Concejo Deliberante de Guaymallén lo adoptó de manera oficial como el emblema representativo de la comuna. En la sede de la municipalidad departamental aún se conserva el cuadro original que donó el propio autor en aquella fecha histórica. Esta normativa se complementó a nivel provincial mediante la Ley 8.528, la cual regula de forma general la declaración de patrimonios históricos, protegiendo este tipo de emblemas que le otorgan identidad jurídica e institucional a los municipios de la provincia.
El blasón municipal presenta características heráldicas muy particulares en su composición visual. Tiene una forma de cuadrilongo con la base en ángulo, una fina filiera de azur celeste y se encuentra debidamente timbrado. El diseño trae en un campo único sobre un tapiz de oro dos flechas de su color cruzadas en sotuer en el corazón, las cuales están cargadas con cuatro hojas de distinta forma de sable en cada ángulo. Como timbre ostenta cinco plumas de gules las externas, de azur celeste las medianas y de oro la central. Por encima luce un lema toponímico en letras capitales romanas de sable, mientras que a ambos lados se despliegan lambrequines de sable terminados en una flor superior, unidos por lo bajo por una divisa de sable con letras capitales romanas de oro y un botón de lo mismo en el ángulo.
Los elementos del emblema poseen una profunda carga conceptual que vincula el pasado aborigen con el destino de la región. El motivo central son dos flechas entrelazadas a una rama de vid, que simbolizan el origen indígena y la gran riqueza agrícola del departamento. Las cinco plumas que coronan su pendón representan a los cinco príncipes aborígenes huarpes: Guaymaré, Tobar, Allayme, Tabalqué y Coyunta, quienes recibieron a Don Pedro del Castillo cuando fundó la ciudad el 2 de marzo de 1561 enviado por García Hurtado de Mendoza, gobernador de Chile, para conquistar y poblar Cuyo. En la base se lee la inscripción «Semper ascender», que significa “ascended siempre”, un lema que simboliza el espíritu de progreso constante de su comunidad.





No hay comentarios:
Publicar un comentario